| Hablar a ciencia
cierta del origen de la imagen de la Virgen de la
Candelaria de Puno es perderse en una trama muy
frágil hecha de leyendas y tradiciones orales
transmitidas de generación en generación.
Los españoles cuando llegaron,
quisieron imponer "por la Cruz o la espada"
su cultura y su religión a un pueblo que
poseía sus propias referencias culturales
y sociales. Los misioneros católicos impusieron
el catolicismo y el culto a la Virgen Maria en todo
los territorios conquistados. Al inicio los nativos
puneños muy enraizados en su religión
autóctona rindiendo homenaje a la Pacha Mama,
la Madre Tierra, fingieron adoptar el nuevo culto
siguiendo sus propios rituales asimilando la imagen
de la Virgen Maria a la de la Pacha Mama.
Con el transcurrir de los años
estas prácticas llegaron a un verdadero sincretismo
religioso que se vive a diario en el Altiplano Andino.
Varias son las leyendas que quieren
hacer surgir milagrosamente a la imagen de la Virgen
de las aguas del legendario Lago Titikaka, queriendo
seguramente darle así a la Virgen un origen
similar a la de los míticos Incas fundadores
Manco Cápac y Mama Occlo. Una de estas leyendas
hace aparecer al la imagen de la Virgen de la Candelaria
en "el antiguo acodadero de las balsas después
de una noche de tormenta en que los relámpagos
habían destejido el cielo del lago"
en el transcurso del siglo XVII.
Otras leyendas quieren relacionar
a la imagen de la Virgen con la vida de los mineros.
Hay que recordar que en sus orígenes
Puno era principalmente un asentamiento minero con
las minas de Laykakota y la fundición de
plata de los hermanos Salcedo en San Luis de Alba
ubicadas en las faldas Oeste del Cerro Cancharani,
también recordar que, en época de
la Colonia, del Cerro Azoguini se extraía
en gran cantidad el precioso mercurio quien dio
su nombre al cerro (el antiguo nombre del mercurio
era "azogue").
 |
En esas leyendas también
la imagen de la Virgen aparece milagrosamente en
Puno, tal es el caso de lo que cuenta Dionisio Quispe
donde "la Virgen con el rostro de una Señora
elegante serenísima y con un niño
en los brazo" apareció en el siglo XVII
a un nativo de la zona quien por orden de su amo
cuidaba un pequeño caserío ubicado
a las riberas de un riachuelo en las faldas del
Cerrito Huajasapata. En esos tiempos los españoles
sancionaban drásticamente a los nativos que
no cumplían con sus trabajos en las minas,
así que el hombre se encontraba entre el
dilema de obedecer a su amo cuidando el terreno
o de obtemperar a las ordenes de los Españoles.
La Virgen le pidió el permiso de poder lavar
las ropas de su hijo en el rio a cambio de cuidarle
el predio hasta su regreso. Cuando regresó
con su amo, quien no creía en esta historia,
encontraron "el busto de la Virgen, toda vestida
de blanco, con un niño en los brazos y sus
ropitas aún mojadas".
Estas historias y leyendas tienen
el propósito de enraizar la personalidad
bondadosa de la Virgen María en la propia
cultura altiplánica asimilándola con
el principio mismo de la Pacha Mama. En la actualidad
todos los puneños cuando hablan de la Virgen
la llaman cariñosamente "Mamita Candelaria".
El primer escrito por ahora conocido,
y que habla de la imagen de la Virgen de la Candelaria
sería, según Ignacio Frisancho, una
escritura de arrendamiento firmada en 1707 por el
Licenciado Phelipe de Valdés quien declara
"Otorgo que arriendo y doy en arrendamiento
al señor marques de villa rica de salcedo
es a saber las dichas casas de vivienda que fueron
del dicho don silvestre de valdes (…) y se
incluyen (…) en la recamara una cuja dorada
dos tabernáculos dorados con sus imágenes
en bulto en el uno de la de un crucifijo y en el
otro de una señora de la candelaria…".
Esta podría haber sido la
actual imagen de la Virgen de la Candelaria del
Templo San Juan ya que es de pequeña talla
y que sólo posee la cabeza, las manos y el
niño Jesús hecho de porcelana, las
demás partes del cuerpo son de madera no
trabajada y de alambres de fierro. Definitivamente
esta imagen no fue destinada a ocupar el altar mayor
de un templo colonial, sino podría haber
sido ofrecida a los nativos para una capilla o un
templo menor. Pero por los grandes milagros que
le atribuyeron, el pueblo de Puno la convirtió
en su digna patrona.
 |
| Tupac
Amaru |
El milagro más importante
y que justificó el reconocimiento de los
puneños a la Virgen fue sin duda alguna el
que ocurrió en 1781. En la sublevación
de Túpac Amaru II, la ciudad de Puno (que
se llamaba Villa de Nuestra Señora de la
Concepción y san Carlos de Puno) al mando
del Corregidor don Joaquin de Orellana resistió
a los dos primeros asaltos de los miles de indios
rebeldes tupacamaristas del 10 de Marzo y 10 de
Abril. Entre el 7 y el 12 de mayo las tropas rebeldes
de Túpac Amaru, al mando de Pedro Vilcapaza
y Tupac Katari, lograron, en un tercer intento,
avanzar hasta las primeras casas de la pequeña
ciudad pero se retiraron por las orillas del Lago
para preparar su último y definitivo ataque.
Los habitantes de Puno estaban
completamente agotados y a punto de rendirse, en
un ultimo recurso desesperado, los mestizos e indígenas
puneños decidieron al anochecer sacar a la
imagen de la Virgen en procesión para salvarlos.
Lo hicieron, como siempre acompañando la
imagen de grupos de Sicuris y corneteros seguidos
por todo el pueblo de Puno con velas encendidas.
Al observar desde los cerros vecinos esta ruidosa
agitación, los rebeldes percibieron en ésa
la manifestación de un importante ejercito
listo a combatir por mucho tiempo más. Al
día siguiente los agotados puneños
tuvieron la suerte de constatar que durante la noche
los rebeldes se habían definitivamente retirado.
Los habitantes de la ciudad lacustre
consideraron el hecho como un verdadero milagro
de la Virgen y desde entonces los púnenos
empezaron a venerar cada vez más a la humilde
imagen de la Virgen de la Candelaria que poco a
poco se convirtió en la verdadera patrona
de Puno, minimizando así el culto impuesto
por los Españoles hacia Nuestra Señora
de la Concepción. |